Filme Orígenes (I Origins): su propuesta de probar lo invisible

Hace 11 años se estrenó la película Orígenes de Mike Cahill, pero no fue sino hasta ayer, día 1 del mes 11, que la vi por primera vez. Había visto fragmentos circulando en redes sociales que me cautivaban y finalmente me animaron a verla completa. Al terminarla, no pude contener un llanto incontrolable. La cantidad de símbolos, frases y escenas que reflejaban pensamientos o experiencias que yo misma había tenido fue abrumadora. Sentí como si Cahill también hubiese sido testigo de las mismas manifestaciones divinas, sin que nos conociéramos. Caí rendida a orar, pidiendo al Espíritu Santo revelación sobre lo que acababa de ver.

Aunque Orígenes no es una película cristiana —de hecho, contiene varios elementos contrarios a la sana doctrina—, aborda temas que vale la pena destacar. Sobre todo, estoy convencida de que fue el Espíritu quien me reveló lo que a continuación compartiré.

Hace unos días tuve una conversación con una pareja de amigos que no creen en las manifestaciones divinas del Espíritu Santo. Ellos sostienen que no existen verdades universales y que todo es subjetivo, dependiendo de la interpretación de cada persona. Me explicaban que solo creen en aquello que tiene pruebas, que todo es relativo. Sin embargo, ese planteamiento es en sí mismo contradictorio, ya que el relativismo, por definición, no admite evidencia objetiva. 

El ser humano tiene una inclinación natural a exigir pruebas tangibles para creer. Existen estudios que demuestran que es mas probable estar en lo correcto al afirmar que Jesús es el Mesías por haber cumplido cientos de profecías, que al negarlo. Sin embargo, muchos se aferran a ese mínimo porcentaje de duda, considerando verdaderas solo las certezas comprobadas.

Orígenes plantea una ficción que intenta demostrar la existencia del alma a través de los ojos humanos, que funcionarían como una especie de huella digital espiritual. La historia sugiere que, al escanear los ojos, podrían encontrarse anomalías que probarían que esas almas volvieron a nacer —concepto que los cristianos no compartimos—. En general, la película explora la relación entre ciencia y espiritualidad, razón y fe.

El protagonista, Ian Gray, es un científico que cree únicamente en la evidencia empírica. No acepta la existencia de un plano espiritual ni de un Dios creador; al contrario, busca demostrar que no hay un origen divino en la naturaleza.
En su camino, tiene un encuentro fortuito y magnético con una mujer que marca su vida. Es una conexión que trasciende lo físico y se vuelve profundamente espiritual. El día que se conocen, ella está disfrazada, por lo que Ian no puede ver su rostro, pero le toma una fotografía a sus ojos. De regreso a casa, le pregunta a su compañero de cuarto:

"Alguna vez has conocido a alguien que, a primera vista, llena un vacío que tenías, y cuando se va, hace más doloroso sentir ese vacío?" 

Esa pregunta me recordó el bashert, una creencia judía sobre el destino, mencionada en El Talmud —texto central de la ley oral judía, transmitido hace miles de años de generación en generación—. Según esta enseñanza, cuarenta días antes de nuestra concepción, se decreta en el Reino de Dios que almas deben unirse en la tierra para el matrimonio. Se dice que esas almas provienen de una misma fuente y se separan en dos antes de venir al mundo físico, para reencontrarse en su vida adulta y completarse. Una unión entre dos almas predestinada. En esta creencia, antes de hallar a su bashert, la persona se siente incompleta, con una soledad o anhelo profundo, tal como Ian lo describe. Sin embargo, si uno o ambos se alejan de la voluntad de Dios, pueden desviarse de ese propósito y no unirse, dando lugar a una segunda unión, llamada zivug sheini, según sus méritos.

Sea o no real el bashert, quiero destacar que la idea de predestinación sí aparece en la Biblia, pero aplicada a un amor aún más grande y el más relevante: el de Dios hacia nosotros. En Efesios 1:4-14 se afirma que Dios nos escogió antes de la creación del mundo para ser sus hijos, y, aun sabiendo que caeríamos, planeó nuestra redención a través de la sangre de Su Hijo, Jesús (Yashuah). Para Dios no existe el tiempo y el espacio, por lo que nos predestinó para ser adoptados, pero respetó nuestro libre albedrío para aceptar o rechazar ese amor:

"Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor, habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo." Efesios 1:1

De vuelta a la película, Ian siguió su intuición y las señales invisibles que veía, lo cual lo lleva a reencontrarse con Sofi. Ella en cambio es una mujer de profunda fe y una conexión espiritual que hasta podría ser considerada infantil. Como debe ser. La lógica ve barreras, pero la fe desafía la razón. En Marcos 10:15, Jesús enseña que para entrar en el Reino de Dios hay que recibirlo “como un niño”, porque la única forma de creer en lo que no vemos es con humildad y fe.

Durante su relación, Sofi confía en que Ian podrá ver algún día el mundo espiritual. Él, en cambio, insiste en que no hay pruebas de nada más allá de lo visible. En una de las escenas más memorables, Sofi le plantea la metáfora de los gusanos, que aborda la idea de la limitación de los sentidos que poseemos los seres humanos, para percibir el plano espiritual:

"Ian: Sofi, yo creo en las pruebas. No hay pruebas que haya un espíritu mágico que sea invisible y viva encima de nosotros. 

Sofi: ¿Cuántos sentidos tienen los gusanos?

Ian: Dos. Gusto y tacto. ¿Por qué?

Sofi: Entonces viven sin vista, y no saben nada de la luz, ¿no?

Ian: La noción de la luz para ellos es inimaginable. Así es. 

Sofi: Pero los humanos sabemos que la luz existe. Justo está alrededor de ellos, encima de ellos, aunque ellos no la sienten. Pero con una pequeña mutación, lo pueden hacer. ¿Verdad?

Ian: Así es. 

Sofi: Entonces doctor Ojos, quizás algunos humanos raros hayan mutado y tengan otro sentido. Un sentido espiritual. Y pueden percibir un mundo que está encima de nosotros, por todos lados. Como la luz para estos gusanos. 

Ian: Entonces, eres una mutante.

Sofi: Y no soy la única."

Esa metáfora es poderosa: como los gusanos no ven la luz, nosotros podríamos no ver lo espiritual. No significa que no exista, sino que no tenemos las herramientas para percibirlo. Si uno de esos “gusanos con visión” hablara de la luz, los demás lo llamarían loco o ingenuo. Lo mismo ocurre con quienes creen en lo invisible. Esta idea recuerda la alegoría de la caverna de Platón, donde los prisioneros solo conocen las sombras (su realidad sensible) y rechazan la verdad que no pueden ver. 

Al final, Ian se enfrenta a una disyuntiva: ha presenciado hechos que no puede explicar ni probar, pero que han transformado su visión del mundo. Él ha podido sentir y ver el plano espiritual, pero no ha logrado obtener las evidencias empíricas que lo respalden. Le preguntan:

"¿Ian, qué harías si algo espiritual refutara tus creencias científicas?"

A veces miramos, pero no vemos. Lo espiritual también se manifiesta, pero hay que estar dispuestos a percibirlo. Lo espiritual también prueba. Este mundo está al revés, y por eso debemos aprender a mirar y cuestionarnos al revés.

Debemos cuestionar cualquier creencia que nos aleje de esa relación divina. A veces nuestras creencias religiosas podrían estar ahogando nuestra comunión con Dios. ¿Estarías dispuesto a profundizar esa relación con Jesús, más allá de los rituales y las normas? En ocasiones las religiones pueden desviar el verdadero sentido de la espiritualidad y alejarnos de lo divino. 

¿Has sentido alguna vez algo espiritual que no puedes explicar?

Dios te recuerda hoy que Él se hace visible en su creación, y que puedes verlo en el corazón de las personas donde habita su Espíritu. Solo tienes esta vida para creer, no hay justificación para no ver. Es momento de despertar tus sentidos hacia lo invisible.

"Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa." Romanos 1:20 

Dios te busca para que vivas una relación directa y sincera con Él, de corazón a corazón. Una conexión profunda y viva. 

Hoy es un buen día para tener una conversación honesta con Dios, reconocer a Jesús como su Hijo y agradecerle por su inmensa gracia, porque su sangre nos redimió. Invítalo a habitar en tu corazón, a perdonar todas tus acciones u omisiones que te han alejado de ÉL y pedirle que guíe tu vida cada día.

Si quieres profundizar más sobre el tema, escríbenos. Si quisieras que oremos por ti, estaremos felices de hacerlo. 

MG 


Nota adicional de la autora

-Alerta sobre éste párrafo: describo hechos que no puedo justificar ni fundamentar bíblicamente- 

Hace aproximadamente dos años comencé a ver el número 11 —y sus combinaciones— en todas partes, constantemente. Se lo conté a mi padre, Ministro cristiano, quien me dijo que Dios también se le había revelado muchas veces a través de números. Curiosamente, él también veía el 11 repetidamente y me aconsejó seguir orando por guía.

Poco después, mi mejor amiga me contó que le pasaba lo mismo. A inicios de 2025 compartí con ella mi interpretación: que estas eran señales divinas que anunciaban un encuentro espiritual entre almas aquí en la Tierra, un despertar espiritual, algo sobrenatural e inexplicable, pero que nos invitaba a mantenernos alertas y confiar en Dios.

En la película, el número 11 aparece también en momentos clave. No puedo afirmar si hay una explicación o si son simples coincidencias, pero me resulta asombroso que Cahill, mi padre, mi amiga y yo hayamos experimentado algo tan similar. ¿Tiene algún sentido? No lo sé, pero sé que es espiritual, y simplemente no puedo explicar. 

Bonus: el soundtrack es espectacular, definitivamente en mi top 5. 




Comments

Popular Posts